EL COMERCIO DE LA MADERA POR EL RIO ARAGÓN EN LA EDAD MEDIA
Durante los siglos XIV y XV fueron los aragoneses de los Valles de Ansó y Echo los que bajaron las maderas de sus bosques aprovechando estos cursos fluviales.
Las nabatas aragonesas llegaban al Reino de Navarra a través de Sangüesa. Esta ciudad se convirtió en un importante centro comercial maderero. El peaje estaba reglamentado pero la realidad es que al paso de los nabateros todos intentaban sacar provecho: señoríos, municipios, etc., esto encarecía el producto. Estos problemas fueron una constante y originaron muchos pleitos y reclamaciones.
PRIVILEGIOS Y CONTROL DEL COMERCIO MADERERO EN LOS S. XVI Y XVII. En el S. XVI se produjo la incorporación del Reino de Navarra al de Castilla. Esta nueva situación política facilitó las relaciones comerciales madereras. La construcción naval, las fortificaciones militares del Pirineo y las obras civiles activaron la demanda. Los hombres del Renacimiento potenciaron el transporte fluvial consciente de su importancia e innovación.
Es en este siglo cuando los chesos y ansotanos controlaron este comercio por el río Aragón, propiciado en parte por Fernando el Católico en 1515, que suprimió los señoríos o peajes que cobraban los nobles navarros a los nabateros de Echo por cruzar sus tierras El comercio maderero, en el siglo XVII, continúa controlado por los chesos, y ya en decadencia por los ansotanos, incorporándose tímidamente los roncaleses, que empiezan a explotar sus bosques y sus almadías empiezan a descender por el río Esca, a lo que se incorporan los nativos de Salvatierra y Sigüés.
AUGE DE LOS NAVARROS
EN EL COMERCIO MADERERO
Es en el Siglo XVIII cuando los navarros empiezan a bajar madera por el río Irati. En las transacciones formalizadas en Sangüesa siguen apareciendo aragoneses, pero estos han perdido el control del comercio y por primera vez es un róncales, Pedro Vicente de Gambra, el mayor comerciante y almadiero de la zona.
La demanda sigue creciendo en este siglo y es la mejor época para el comercio nabatero por el río Aragón. Se precisan buenas maderas para el Canal Imperial, el Canal de Tauste y para la construcción naval.
Los problemas de los nabateros continuaron siendo los mismos: el pago de impuestos. Los chesos defendían los derechos de libre tránsito que les había concedido el Rey Católico y de los que también gozaban, por motivos históricos, los roncaleses.
En el s. XIX el comercio maderero por el rió Aragón decrece notablemente. La Guerra de la Independencia y las sucesivas Guerras Carlistas fueron la causa. Prácticamente desaparecen los aragoneses del panorama nabatero, pero si esporádicamente lo hacen los vecinos de Sigüés.
La situación del S. XVI se ha invertido, ahora los navarros son los que monopolizan el comercio maderero por el río Aragón.
DECADENCIA DEL TRANSPORTE
DE LAS NABATAS
En el Siglo XX, al construirse las carreteras que unían el Valle del Roncal y el valle de la alta Zaragoza, Sigüés y Salvatierra, con la que comunicaba Jaca con Pamplona, se inició el transporte terrestre de madera, primero en carreta y posteriormente en camión. Esta modalidad va a convivir, hasta los años 50, con el tradicional sistema de nabatas.
Las nabatas coexistieron con los camiones madereros porque aún continuaban siendo rentables. Su final llegó con la fiebre de la construcción masiva de embalses por la geografía peninsular que harían imposible esta actividad. Los del pueblo de Sigües aún recuerdan los veteranos el paso de la última nabata en la primavera de 1949 cuando el embalse de Yesa estaba a punto de cerrarse.
|